18/11/16

Un beso

En los pinceles de #Klimt




Gustav Klimt fue el principal representante del Modernismo vienés. Aunó los postulados de este movimiento con otras características estilísticas más personales como el decorativismo, el refinamiento y como no, la sensualidad. Todos estos rasgos aparecen en la obra principal de su época dorada, sin duda su pintura más conocida, "El beso".

El nombre original de este óleo realizado entre 1907 y 1908 no fue "El beso," sino "Los amantes". Así se refirió a él en una carta el propio autor días antes de presentarlo por primera vez en Viena.

La posible modelo fue Emilie Floge, su compañera durante veinte años de quien se dice que estaba perdidamente enamorado. Como en la mayoría de las obras de Klimt los protagonistas tienen el cabello rojo, una de las fijaciones del pintor. Según los críticos de arte El Beso representa la fusión entre el hombre y la mujer como acto erótico. El color dorado daría un ambiente sagrado al momento en que hombre y mujer se unen. Llama la atención su tamaño; mide casi dos metros cuadrados y en su mayor parte está cubierto de pan de oro.

Por la posición del hombre y la mujer, el crítico Frank Whitford sostiene que representa un pene erecto y mantiene que fue un acto voluntario y premeditado del pintor. Es conocida la obsesión de Gustav Klimt por el sexo y quizás ésta sea la mejor alegoría de la brevedad de la juventud, de lo efímero del amor. Llama poderosamente la atención la expresividad de las manos y los gestos de los dedos al tocarse. Siempre le fascinaron y eran un elemento importante de su trabajo, sin embargo las caras permanecen escondidas o impasibles. La mujer se entrega al hombre, más activo; es él quien lleva toda la fuerza y da el beso mientras la mujer lo afronta con pasividad. Los pies de ella se aferran a la pradera; el prado sugiere un abismo, una situación precaria o peligrosa de los amantes.

El estilo y forma de representar la vida en sus óleos influenció en toda una generación de expresionistas posterior a él. Uno de ellos fue su aprendiz, Egon Schiele , quien pintó a modo de tributo "El cardenal y la monja".


"El beso" de estos amantes fue la última obra importante de Gustav Klimt quien murió a la edad de 55 años dejando una profunda huella en la pintura contemporánea.





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