26/8/16

A la sombra de Virginia

Junto al Faro


    Nadie duda a estas alturas de que Virginia Woolf  ha sido una de las pioneras en reflexionar sobre la identidad de la mujer y la  relación de estas con el arte y literatura. Su ensayo Una habitación propia ha tenido una gran repercusión para el feminismo siendo algunas de las frases del libro memorables; "Durante todos estos siglos, las mujeres han servido de espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar la figura del hombre al doble de su tamaño", señala en el Capítulo 2.Y es que su nombre figura junto a James Joyce, Kafka o Thomas Mann como los grandes renovadores de la novela moderna. Experimentar con el tiempo, el espacio y el uso de monólogos interiores serán una de sus señas de identidad.



   En 1917 ya casada con Leonard Woolf, y a la edad de 30 años fundó la Editorial The Hogarth Press en la que publicaría sus propios libros y los de otros autores relevantes de la época como Sigmund Froid o T.S. Eliot. El elogio de la crítica llegaría con La señora Dalloway y Al faro pero tanto su estilo como sus reflexiones han convertido la lectura de su obra en obligada.
No puedo dejar de recomendar "Al Faro", al parecer biográfica, y de la que la escritora afirmó que "gracias a esta obra pudo encontrar su poética y en cierto modo su libertad creativa". La novela explora la emotividad que encierra el acto de esperar y el transcurrir del tiempo. La otra gran obra representativa de Virginia Woolf es "Mrs Dalloway" que pese a los 85 años que han transcurrido desde su publicación sigue vigente en el pensamiento feminista de hoy. El personaje de Clarissa remarca el rol de las mujeres como el proverbial "ángel de la casa" y personifica la represión sexual y económica. Además de estas dos obras más conocidas no podemos olvidar otras publicaciones como el libro de relatos Lunes o martes, La casa Encantada y otros cuentos, Momentos de vida o La muerte de la Polilla y otros ensayos.


   La depresión y la desesperación la llevaron al suicidio junto al río Ouse (Sussex) a la edad de 59 años dejando dos cartas; una a su esposo y otra a su hermana. Su biografía después de todo estuvo siempre marcada por un trastorno bipolar que hoy explica los periodos maníacos de esta escritora británica. Las personas más cercanas a ella afirmaron que Virginia tenía que estar siempre escribiendo algo pero que al mismo tiempo,"todas sus novelas eran una causa de ansiedad y depresión".


"Puedes cerrar todas las bibliotecas que quieras, pero no hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente". 




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