4/7/16

El despertar de Lucia

#Joyce y la danza



     Lucia Joyce fue enterrada en el cementerio del hospital psiquiátrico de San Andrés en Northampton junto a Violete Gibson, la aristócrata irlandesa que intento asesinar a Benito Mussolinni en Roma allá por 1926. La biografía de esta última ha venido a aportar poca luz sobre la atormentada vida de Lucia. Tras cuarenta años de internamiento en las páginas de esta biografía nos la describen como una mujer de gran creatividad y atada a un largo amor no correspondido a Samuel Beckett. Pero la relación de Lucia, James Joyce y Samuel Beckett sigue siendo una intriga por decisión familiar de los Joyce, ya que su nieto Stephen, custodia los documentos que podrían aportar luz sobre una atormentada vida en la que se entrecruza una novela, la danza y el amor.


 Anotaciones de Susan Sontag a "Finnegans Wake"


    Muchos han sido los que han indagado en el  "Finnegans wake" de Joyce, unos como detractores y otros como defensores. Su concepción esférica, su lenguaje, neologismos, monólogos interiores, personajes y otros detalles enigmáticos han hecho de ella una pieza experimental no resuelta. Además la presencia Lucia es otro factor la convierte en materia de estudio; algunos académicos creen que pudo ser ella quien inspiró esta novela.

    Lucia, nacida en Italia manifestó su admiración por la danza a edad temprana y sus dotes la hicieron merecedora de tomar clases con la propia Isadora Duncan. Carol Loeb Scholss, especialista en literatura de la Universidad de Standford consiguió el derecho para publicar algunos fragmentos de la correspondencia entre James Joyce y su hija. Schloss aseguró que en el centro del misterio de la familia protagonista de Finnegans  Wake está oculta la figura de Lucia Joyce. Concluye que si se hubieran obtenido más datos de la enfermedad mental que aquejaba a Lucia el lenguaje y las misteriosas alusiones de la novela tendrían otro sentido.
A diferencia de su hermano Lucia fue una niña enfermiza con una educación interrumpida por los continuos  viajes de su padre. Ya de adolescente en París debutó como bailarina con cierto éxito; así una reseña del Paris Times en 1928 definió sus estilo como "sutil y barbárico" y vaticinó que "cuando alcance su capacidad total en la danza rítmica, James Joyce podría ser conocido sólo como el padre de su hija".
Lo cierto es que sus padres no aprobaban el estilo experimental que aprendía de los Duncan e intentaron que tomara clases de ballet clásico pero Lucia abandonó. Trás el exito de la publicación de Ulysses entró en su vida  Samuel Beckett, uno de sus fracasos amorosos tras los que se declararía lesbiana. A Beckett se le atribuye la frase de Lucia de que no podría vivir una vida propia porque "ya era parte de otra historia mejor". Esa historia a la que aludía era su intensa y casi incestuosa relación con su padre. En Febrero de 1922 tras una pelea familiar su hermano la internó en una clínica, desde los 25 años viviría alternando hospitalizaciones en centros de Francia y Suiza con algunas visitas a su casa. Los diagnósticos varían entre la esquizofrenia, depresión o la neurosis. Durante uno de los periodos en Irlanda llegó a provocar un incendio y vagó por las calles de Dublín seis días. Tras ese episodio y hasta sus 75 años vivió una hospitalización permanente en Northampton. Muchos de sus informes de ese periodo, cartas, poemas e incluso una novela que habría escrito han desaparecido o han sido destruidos.
 
    Un testigo asegura haber visto a Joyce trabajando en Finnegans Wake mientras su hija bailaba en silencio a fondo de una habitación. Scholss sugiere que padre e hija podían comunicarse "con una voz inarticulada y secreta" y que la danza de su hija dio forma los extraños ritmos de esa novela así como el personaje de Anna Livia Plurabelle. Queremos despertar a Lucia pero no podremos hasta que sus herederos decidan mostrarnos los documentos que aún ocultan con celo.



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