29/6/16

Sueño de una noche de verano

#Microrrelato marino


Al amanecer descubrieron que ninguno de los botes, veleros ni barcos de pescadores estaban atracados donde los habían fondeado la noche anterior. Todo el puerto asomaba al primer resplandor del día desnudo de las sombras oscilantes de cabos y redes. Ni rastro del estigma de anclas o remos en el agua mansa del verano.

Se dice que al caer la noche una mujer se sentó en el borde del pantalán con un libro entre las manos y releyendo los versos de  Pasolini se le escapó alguna lagrima quien sabe si por desaliento o por su propio naufragio.

Al escuchar el lamento del corsario barcos, veleros y botes recordaron su esencia de árbol tallado y lienzo sembrado en campos de lino y cáñamo. La madera hundida en el mar reclamó su existencia verdadera. La velas izaron su vuelo siguiendo a las gaviotas cercanas. El esparto de los cabos se rebeló contra la formas repetidas de sus ataduras.

Parece que partieron bajo la luz de la luna, sin precisar instrumento de navegación, su voluntad era su brújula e indicaba una ruta hacia el sur. Iban tras el rastro de la estela libertaria dejada por el "Joshua" y su legendaria travesía en solitario. Se dice que se desterraron en busca de verdaderos marinos de sal y espuma como Moitesseir.
Anhelaban las manos firmes y pasionales de antiguo navegante sobre su timón.










No hay comentarios:

Publicar un comentario