26/6/16

Algunas herramientas

#Maternidad 



Primero compré algunos cuentos, de cuatro únicas hojas, tapa dura y unas aplicaciones que hacían de sonajero. Después los clásicos, llenos de cándidas ilustraciones que hacían sonrreir sus ojos. Aún no sabía leerlos pero jugaba con ellos hasta que rompía sus páginas con la torpeza de las manos que sólo conocen juegos de arena.
Después películas, los dibujos animados y ficciones de su generación y también las anteriores para  ocupar las tardes de lluvia sin parque. Junto con cajas y cajas de pinturas, al principio gruesas y luego más finas que rellenaban de color cuadernos, hojas sueltas y hasta servilletas de cafetería.
Más tarde cuando ya reclamaba sus propios libros, películas y pinceles creí que era el momento de buscar otras armas; compré una guitarra junto con unas partituras y comenzó a sonar por primera vez la música en casa.
Plantamos con mimo semillas, fresales y consentimos alguna mascota.
Después decidí que ya era hora de cruzar fronteras y le entregué su primer billete de avión, así encontró otras lenguas, culturas, la Isla y sus autores; los bardos y los Nobeles.
En busca de otros instrumentos para el camino compré unas botas de montar y acarició los caballos. Probó su confianza a lomos de la silla aprendiendo con las bridas a moderar la velocidad de la marcha y a evitar las caídas.

Dejé en su mano herramientas para que supiese donde encontrar la libertad y como sujetarla en los obstáculos que van asomando por los sinuosos caminos de la biografía.





Ní saoirse go na mBan
Proverbio irlandés 
(No hay libertad sin la libertad de las mujeres)


Foto extraída del banco de imágenes gratuitasmorguefile.com


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