25/5/16

Las mariposas de #Swords

A la memoria de Margaret Donoghue

    

    Muchos incrédulos de mitos, leyendas y tradiciones  llamarán realismo mágico a la narración de algunos fenómenos que acontecen en la orilla del río que cruza Knocksedan, en la antigua carretera que discurre desde Dublín hasta Malahide.

 Y es que al anochecer de los días claros vuelan mariposas de una insólita especie que sólo algunos podemos ver mecidos por el sonido delicado del agua mientras contemplamos abstraídos su revoloteo errático entre los arbustos.

     Aparecieron en la primavera del 2013 cuando el tiempo atlántico permitió depositar las cenizas de Margaret en el cauce del río aunque había expirado una fría noche de febrero. Dejó junto a unas cartas de despedida el deseo de que parte de ella descansara en el propio cementerio de Swords y que la otra se depositara en aquel paraje junto al puente. Era el lugar de su infancia, de los juegos con sus hermanos; el escondite por el que se deslizaban con cuerdas de los muros medievales viendo pasar los aviones del cercano aeropuerto. Apenas conservaba alguna foto de aquellos años de ropa escasa y corta que cubría sus delgados cuerpos aunque gráciles y sonrientes, y sin embargo eligió aquella ubicación para reposar.



      Regresó a Swords después de años en Londres y en Coruña y en sus calles encontró junto a su nieta la alegría que los informes médicos le negaban. Se reencontró con su hogar; la isla, y la recorrió con el orgullo que años antes le habían negado. La despedí en el aeropuerto de Alvedro meses antes, en su última visita a Coruña, con su peluca y su buen humor, la sonrisa perpetua de sus brillantes ojos azules. Su porte esbelto y su olor de los campos frescos de Irlanda. Olía como la Isla, lo descubrí la primera vez que respiré ese aroma del viento noble del Atlántico. Los meses siguientes intercambiamos llamadas de voz frágil; apuró sus últimos días disfrutando del café Avoca del castillo de Malahide y dejó las instrucciones de su mutación a mariposa. Los que más la querían las dibujaron en las paredes de la casa para recordar que Margaret quiso ser  y fue mariposa junto al río de Knocksedan donde también la acompañan sus hermanos Hugh y Pat. En el mismo lugar en el que la vimos volar una tarde julio entre los arbustos del estío irlandés.



Versión de Luke Kelly; "Dublin in the rare old times", la canción que escuchaba con  Margaret en Feltham, London SE.

(A mi tía Margaret)




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