17/5/16

La columna rota

Lo que nos enseñó #Frida

  
     A estas alturas son pocos los que no reconocen a la mejicana y mucho/as sus admiradores. Es inevitable no sentirse atraída por su espíritu combatiente, por la fuerza de sus pinturas, su ejemplo y su mirada enérgica.
Su biografía quedó señalada por una polio a los 6 años y un accidente de tráfico en septiembre de 1925 cuando contaba con 18. Su largas convalecencias por los repetidos dolores de espalda y las sucesivas intervenciones la acercaron a la Pintura. Luego llegaría Rivera, los viajes a EEUU, varios abortos, infidelidades, una amputación y su actividad política. Mientras, una de sus pinturas sería la primera obra de un artista mejicano del siglo XX expuesta en el Louvre. A este reconocimiento seguirían más cirugías de espalda, corsés y otra amputación hasta que falleció a los 47 años en 1954.

 
     La escritora Araceli Rico en "Frida Khalo, fantasía de un cuerpo herido" profundizó en la vida personal de la artista mejicana y en su obra sin poder desligarla. Así afirma:"su obra es la síntesis de las intensidades, de las pasiones, de toda la vida interior de su creadora".


         "No estoy enferma...estoy rota...pero estoy feliz de estar viva mientras pueda pintar"



    Inspiradora sin duda para muchas roturas, heridas y fracturas, físicas y del alma, han sido tanto su obra como su pensamiento reflejado en algunas citas que la han convertido en un referente cultural para varias generaciones:  
                                            
 “Donde no puedas amar, no te demores”



“Quise ahogar mis penas en licor, pero las condenadas aprendieron a nadar"



"¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo"



“Dolor, placer y muerte no son más que el proceso de la existencia. La lucha revolucionaria en este proceso es una puerta abierta a la inteligencia”



"El arte más poderoso de la vida es hacer del dolor un talismán que cura"



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